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jueves, 19 de mayo de 2016

Compositora Lady Hagua Platero y Yo El Arbol Del Corral de Juna Ramon ...






Este árbol, Platero, esta acacia que yo mismo sembré, verde llama que fue creciendo, primavera tras primavera, y que ahora mismo nos cubre con su abundante y franca hoja pasada de sol poniente, era, mientras viví en esta casa, hoy cerrada, el mejor sostén de mi poesía. Cualquier rama suya, engalanada de esmeralda por abril o de oro por octubre, refrescaba, sólo con mirarla un punto, mi frente, como la mano más pura de una musa. ¡Qué fina, qué grácil, qué bonita era ! Hoy, Platero, es dueña casi de todo el corral. ¡ Qué basta se ha puesto ! No sé si se acordará de mí. A mí me parece otra. En todo este tiempo en que la tenía olvidada, igual que si no existiese, la primavera la ha ido formando, año tras año, a su capricho, fuera del agrado de mi sentimiento.
Nada me dice hoy, a pesar de ser árbol, y árbol puesto por mí. Un árbol cualquiera que por primera vez acariciamos, nos llena, Platero, de sentido el corazón. Un árbol que hemos amado tanto, que tanto hemos conocido, no nos dice nada vuelto a ver,

Platero. Es triste; más es inútil decir más. No, no puedo mirar ya en esta fusión de la acacia y el ocaso, mi lira colgada. La rama graciosa no me trae el verso, ni la iluminación interna de la copa el pensamiento. Y aquí, a donde tantas veces vine de la vida, con una ilusión de soledad musical, fresca y olorosa, estoy mal, y tengo frío, y quiero irme, como entonces del casino, de la botica o del teatro, Platero.

jueves, 28 de enero de 2016

EL MAR 2ª PARTE POEMA RAFAEL ALBERTI



hacia Palos de Moguer, sobre una barca sin remos.
De noche, solo, !a la mar, y con el viento y contigo! Con tu barba negra tú, yo barbilampiño.
8 Pregón submarino !Tan bien como yo estaría en una huerta del mar,
contigo, hortelana mía! En un carrito tirado por un salmón,
!qué alegría vender bajo el mar salado, amor, tu mercadería! --!Algas frescas de la mar, algas, algas!
9 Chinita !Contigo, Rafael Arcángel, patrón de los caminantes!
Chinita blanca del río, se me ha perdido mi amante. Rodando, rodando, al mar.
!Contigo, Rafael Arcángel! !Que la mar nunca te trague, chinita de mi cantar! Yo no paro de llorar: se me ha perdido mi amante !Chinita, Rafael Arcángel!
10 Cruz de viento Nevada, clara de nieve, flor de los témpanos, tú, sobre una corza marina. Norte. Sur. Dorada, clara de oro, flora de los fuegos, tú, sobre un cocodrilo verde. Este. Oeste.

11 !Sal desnuda y negra, sal, que paso por el canal! A la salida del golfo, boga, negrita, la isla, blanca y azul, de la sal. !Sal, negrita boreal, sal desnuda y negra, sal, que salgo yo del canal!
atlas! Mientras, salúdame tú, cantando al alba del agua, pájaro en una palmera que mire al mar de Bengala.
13 !A los islotes del cielo! Prepara la barca, niña. Yo seré tu batelero. ?Marzo? ?Abril? ?El mes de mayo? !Más verde es la mar de ene12 A Tagore !Dejadme pintar de azul el mar de todos los ro! Prepara tu barca, niña. Ya canta tu batelero.
14 El mar muerto I Mañanita fría. !Se habrá muerto el mar! La nave que yo tenía ya no podrá navegar. --Mañanita fría, ?lo amortajarán? --Los pueblos de tu ribera -naranjas del mediodía-, entre laureles y olivas. --Mañanita fría, ?quién lo enterrará? --Marinero, tres estrellas muy dulces: las Tres Marías. Ii No sabe que ha muerto el mar la esquila de los tranvías -tirintín- de la ciudad. No lo sabe nadie, nadie. !Mejor, si nadie lo sabe! Ni tú, verde cochecillo, que hacia la verdulería llevas tu tintinear. No lo sabe nadie, nadie. !Mejor, si nadie lo sabe! Ni tú, joven vaquerillo, que llevas tus dos vaquitas tan de mañana a ordeñar. No lo sabe nadie, nadie. !Mejor, si nadie lo sabe!

Falta este por cantar ya lo hare otro dia!!!
15 !Qué altos los balcones de mi casa! Pero no se ve la mar. !Qué bajos! Sube, sube, balcón mío, trepa el aire, sin parar: sé terraza de la mar, sé torreón de navío. --?De quién será la bandera de esa torre de vigía? --!Marineros, es la mía!





LADY HAGUA COMPOSITORA: EL MAR POEMA RAFAEL ALBERTI 1ª COMPOSITORA LADY HA...

LADY HAGUA COMPOSITORA: EL MAR POEMA RAFAEL ALBERTI 1ª COMPOSITORA LADY HA...:                                  1 El mar. La mar. El mar.  !Solo la mar! ?Por qué me  trajiste, padre, a la ciudad? ?Por qué me ...

UN DESENGAÑO DE ROSALIA DE CASTRO COMPOSITORA Y AUTORA LADY HAGUA



Pinturas mural 10 Colorado Art


Pintura al oleo 10 Colorado Art


UN DESENGAÑO
En las riberas vagando
De la mar, las verdes olas
Mira Argelina y contando
Las horas que van pasando
Vierte lágrimas a solas.
Sus lindos ojos de cielo
En el horizonte fija,
Por ver si encuentra
Un consuelo ¡más ay!,
Que es vano el anhelo
Que su corazón cobija.
Su amante le dijo allí
Desde su buque velero:
«Aguarda Argelina aquí:
Que si hoy dejarte prefiero,
 Mañana vendré por ti.»
Y entera la noche larga
Que silenciosa corría
Vio pasar; pero en su impía,
Cruel desventura amarga
No vio que su bien volvía.
Y el día también llegó:
Más fue que llegara en vano,
Que el bien que ansiosa esperó,
Consuelo del mal tirano,
Por el mar no pareció.
Y allí todavía está
Mirando a la mar movible,
Por ver si la mar le da
Lo que tal vez imposible
Para Argelina será.
Y viendo al fin reducidas
Sus esperanzas en nada,
Viendo en el viento esparcidas,
Las ilusiones perdidas,
Su bienandanza frustrada;
Mirando al bien que se aleja
Con su fugitivo encanto,
Dijo en tristísima queja:
« ¿Por qué tan sola me deja,
Cuando yo le amaba tanto?
¿Por qué si tras él corrí?
¿Por qué si hasta aquí llegué?
¿Por qué si tanto esperé
A verle más no volví?
¿No comprendió que sin él,
Fuera un tormento mi vida,
Donde guardara escondida
Llena una copa de hiel?
 ¡Adiós, ventura de un día!
¡Adiós, delicia soñada,
Donde he mirado estampada
Toda la esperanza mía!
¡Ya nunca más te veré,
Que el rudo penar que siento
Me irá consumiendo lento,
Y de dolor moriré!
¡Adiós, hermosa ribera
Donde mi esperanza dejo
Ya para siempre me alejo
De tu orilla placentera.
Más si viniendo él aquí
Oyeras su dulce canto,
Contéstale, dile cuánto,
Cuánto por él padecí!...»
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Ya su vivienda tornando
Supo después que olvidada
Fue de su amante,
Y postrada no resistió su dolor.
Y encerrándose en la tumba
Tanta belleza en un día nadie
Pensó que moría
¡De un desengaño de amor!